Entrevista al Hno. José Luis Fonseca, Superior Provincial de la Provincia de Aragón-San Rafael

Jueves, 30 Marzo, 2017 - 14:45

 

Hemos entrevistado al Hno. José Luis Fonseca, Superior Provincial de la Provincia de Aragón-San Rafael de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, para el número 132 de nuevo Boletín Interprovincial del mes de marzo. Aquí os la ofrecemos íntegra.

 

 

¿Cuáles son los retos sociales más urgentes que tiene actualmente la Orden?

Creo que la cuestión más urgente es la sensibilización respecto a la necesidad de una sociedad más solidaria y de mayor madurez que ayude a las personas en situación de vulnerabilidad a sentirse protegidas y en gran parte seguras.

Pero eso no desde el discurso teórico, sino desde el compromiso concreto de ir poniendo soluciones a los diversos problemas sociales que muchas personas tienen y que, además, se han agudizado con la crisis económica, que en el fondo no es sino una crisis de solidaridad y de valores.

Hemos de tomar conciencia de que entre todos hemos de hacer algo nuevo y mejor para las personas. Nosotros, en este momento, nos hemos centrado y hemos desarrollado mucho más el proyecto de “personas sin hogar”; pero también con esa sensibilidad desde los propios centros y lugares concretos, se van descubriendo las necesidades de familias que tienen alguna persona hospitalizada, los problemas de las familias con las dependencias de sus seres queridos, los temas de la salud mental con sus muchísimos factores y matices, los temas de trastornos de la alimentación, de las disconductas…

¿Y en el ámbito sanitario?

En el ámbito sanitario, además de promover el modelo asistencial juandediano en todos los centros, proyectos y programas en que está presente la Orden, es indudable que tal y como veo las cosas estamos llamados a ser signos del buen hacer en el ámbito de la cronicidad, del final de la vida y aquellas necesidades menos atendidas  de la sociedad.

Tenemos que seguir incidiendo en la excelencia del diagnóstico, del tratamiento y de los cuidados de la persona que sufre y de su familia. Hemos de conseguir que tanto la estructura como su dinámica de funcionamiento esté centrada en su bienestar y en aliviar su situación cuando no se pueda curar.

Por otro lado, hemos de saber acompañar los procesos de sufrimiento tanto en lo humano como en lo espiritual.

Desde la Provincia de Aragón –como en el resto de centros y servicios de la Orden de San Juan de Dios– queremos ser fieles a nuestro Fundador. Por ello estamos haciendo un gran desarrollo en la búsqueda de soluciones para las personas sin hogar, tratando de acompañar y dignificar a las personas ofreciendo cobertura de las necesidades básicas  y priorizando el acceso a la vivienda  y, junto a ello, búsqueda activa de empleo, soluciones a sus problemas de salud física, psíquica o de otro tipo.

Asimismo, favorecer la convalecencia tras hospitalización y alta del proceso agudo, pisos de inserción, talleres de recuperación de hábitos laborales, talleres de rehabilitación psicosocial, talleres de ocio y relaciones sociales, etc.

También en lo social estamos ofreciendo servicios de centro de día, plazas para inmigrantes, promovemos centros especiales de empleo para personas con discapacidad intelectual.

Tratamos de hallar soluciones en la propia sociedad, cosa nada fácil cuando se trata de presos con problemas de salud mental a los que ya atendemos en las propias prisiones. Tenemos una fundación –la Fundación Tomás Canet– para tutelas de personas con problemas de salud mental y que han sido incapacitadas por el juez.

En cuanto a los centros sociales y hospitales estamos realizando un gran esfuerzo por trasmitir el modelo asistencial  de la Orden, con su identidad y valores. Potenciamos de modo importante el acompañamiento espiritual según el modelo diseñado por la Orden, la reflexión bioética, promovemos en todos los centros el eje de la solidaridad: voluntariado, obra social y cooperación internacional.

Esta última construyendo hermanamientos entre centros de la Provincia de Aragón con centros de África y América Latina, con el objetivo fundamental de ayudarles en la trasmisión del modelo y conocimiento.  Potenciamos el eje de personas con la revisión y mejora de los ámbitos de Buenas Prácticas, del Código de Buen Gobierno, del Código Etico de la Provincia, la participación, etc. En definitiva, para la mejora permanente de una atención centrada en la persona.

San Juan de Dios fue pionero en la atención de la salud mental. ¿Cómo valoraría la atención de esta área en estos momentos?

Partimos seguramente de una situación de inicio bastante desfavorable con el estigma sobre esta enfermedad presente de modo muy asentado en la sociedad. No obstante, creo que para la Orden es uno de los grandes retos a futuro y, no tanto en lo asistencial  (agudo, subagudo, crónico y situaciones especiales), sino sobre todo, en el punto de estrategias de prevención de la enfermedad.

Vivimos un mundo tan complejo y con tantas situaciones límite que muchas personas no se adaptan a ello. La Orden debería poder atender a las personas en todo su proceso de salud mental; sobre todo desde la edad infanto-juvenil hasta la persona adulta con especial sensibilidad para las personas que por su enfermedad terminan totalmente marginadas, siendo su único apoyo los equipamientos sociales como los albergues, aunque entendemos que ellos no son el lugar adecuado para su tratamiento y cuidado. 

Pienso que la Orden debería seguir apostando por una propuesta global coherente y rica en matices para el tratamiento y cuidado de las personas con problemas de salud mental graves desde la infancia, con un seguimiento continuado y sin saltos y vacíos por motivos de edad. En nuestra Provincia, en este momento, tenemos esa posibilidad, “si la Administración nos la quiere comprar”, dado que tenemos desde la atención de niños a la de adultos, de personas integradas en la sociedad, así como de apoyo a las personas sin hogar, a tutelados, a personas inmigrantes e incluso a las personas que están en las prisiones.

 

¿Cómo está resultando el trabajo desde el Grupo de Trabajo sobre el futuro de la Orden en España?

El trabajo está resultando costoso y complejo, pues desde el principio la consigna no es un objetivo concreto, sino una dinámica de movilización de las personas, en especial en esta primera fase, de los Hermanos de San Juan de Dios, para ponernos en camino. Y ello desde la ambigüedad de no saber el final.

No obstante, percibo que estamos abiertos al Espíritu y tratando de leer la realidad y lo que en ella vislumbramos de signos de Dios y de un futuro diferente para la vida religiosa; tanto para nuestra identidad propia de Hermanos como para el "cómo" hemos de posicionarnos en la misión que estamos llamados a desarrollar.

Todos, seguro, que estamos de acuerdo en que la sociedad ha cambiado mucho. Nuestro entorno no es el que era cuando entramos a nuestro noviciado y eso lo hemos de saber leer a la luz del evangelio y ello significa una buena dosis de conversión personal e institucional. Mucha generosidad y una gran visión de futuro.

Como se puede entender fácilmente, todo eso es suficientemente ambiguo como para que cada uno de los Hermanos y cada una de las Provincias tengamos diferentes visiones y planteamientos de cómo debe ser el futuro según el Espíritu Santo, en fidelidad al evangelio y a San Juan de Dios.

La Comisión está realizando un gran esfuerzo de clarificación de criterios y razonamientos, de participación, de proponer para la deliberación y toma de decisiones de cara al Capítulo Interprovincial  a celebrar en el mes de enero del 2018. Puede parecer que queda mucho tiempo, pero el tiempo pasa muy aprisa, y sobre todo hay  que ganar libertad interior y racionalidad, frente a la carga emocional que todos llevamos de nuestros espacios, enmarques, criterios de funcionamiento, relaciones personales  y amistades de origen.

¿Cómo puede apoyar la sociedad la labor de la Orden?

La primera palabra que me viene a la mente es confiando. La sociedad, a pesar de llevar 500 años, no nos conoce lo suficiente. Por supuesto considerando las personas a nivel interno en nuestra institución, pero sobre todo a nivel externo, no terminamos de saber trasmitir la razón por la que hacemos lo que hacemos.

Somos una institución de la Iglesia sin ánimo de lucro que creemos que aportamos y podemos aportar mucho más si conseguimos que se entienda nuestra riqueza de servicio a las personas que sufren. Hemos realizado una deliberación y toma de decisión en un Capítulo General – máximo órgano de Gobierno de la Orden a nivel mundial – y hemos decidido que la hospitalidad es un bien universal. Y por tanto no podemos ni debemos ceñirlo ni restringirlo a lo que los Hermanos podamos realizar sino a lo que los laicos que se sumen al proyecto y se lo crean de verdad sean capaces de hacer con su empeño y creatividad junto con los Hermanos.

Desde ahí, la sociedad pienso que ha de sumarse a este empeño por hacer una sociedad más madura. Más madura por cuanto ha entendido que ayudarnos y ser solidarios los unos con los otros, ejerciendo la hospitalidad, supone  una riqueza no económica -que posiblemente también-, sino posibilidades de un auténtico bienestar para las personas sanas y para las que están enfermas o son especialmente vulnerables.

Debemos ganar en trasparencia y en comunicación de nuestro modelo de servir, pues estoy seguro de que si sabemos expresarlo bien y ponerlo en valor la sociedad, no solo nos va a ayudar solidariamente con sentido de responsabilidad, sino que va a entender que somos un “bien bien hecho” para todos y que, por tanto, podemos seguir proclamando como hace cinco siglos lo hacía San Juan de Dios “hermanos, haceros bien a vosotros mismos dando limosna para los pobres”.

Somos un engranaje en la cultura de mejora de la sociedad y de maduración de la misma sensibilizando y corresponsabilizando de la necesidad del hermano que sufre por la enfermedad o por falta de oportunidades o por carencias y enfermedad incapacitantes desde el momento del nacimiento.

Estas personas no necesitan una sociedad fría y árida. sino una sociedad tierna y acogedora que entiende y ayuda al diferente. En cuanto a los centros sociales y hospitales estamos realizando un gran esfuerzo por trasmitir el modelo asistencial  de la Orden, con su identidad y valores, sintetizado en la mejora permanente de una atención centrada en la persona.

 


Por Adriana Castro. Responsable de comunicación de la Fundación Juan Ciudad.

 
 
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