A prueba de resiliencia: Día Mundial de las Personas Refugiadas

Lunes, 21 Junio, 2021 - 12:30

El 20 de junio se ha conmemorado el Día Mundial de las Personas Refugiadas, dedicado a todas aquellas personas en el mundo que se han visto obligadas a escapar de su lugar de origen o residencia a causa de la guerra, la violencia o la persecución. Según datos del Ministerio de Interior1, en 2020, durante lo peor de la pandemia y un prolongado estado de alarma, solicitaron asilo en España 88.762 personas (47.068 hombres y 41.694 mujeres), la mayoría de entre 18 y 34 años (48,6% del total).

En 2017, la Orden Hospitalaria San Juan de Dios puso en marcha el Programa de acogida e itinerarios personalizados de integración para personas solicitantes y beneficiarias de protección Internacional financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Desde una visión holística y mediante un trabajo profesional, multidisciplinar y especializado, se busca dar respuesta a las necesidades de acogida y de integración del creciente número de personas solicitantes de protección internacional en España.

Actualmente la Orden Hospitalaria San Juan de Dios cuenta con un total de 170 plazas de acogida, repartidas de la siguiente manera: 100 plazas en el centro Llar Sant Joan de Déu de Manresa; y 14 pisos unifamiliares gestionados por el Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos (36 plazas) y el Hospital San Juan de Dios de León (34 plazas). Desde estos tres centros se ofrece atención especializada a distintos perfiles, algunos de ellos especialmente vulnerables, como familias monomarentales, colectivo LGBTI+ y hombres jóvenes que llegaron solos a España, entre otros.

 

Desde 2017 hasta ahora, gracias al programa la Orden Hospitalaria ha acogido a 906 personas (que pertenecen a 210 familias) y 113 personas solas. A lo largo de este año 2021 hemos acompañado a 318 personas (178 hombres/140 mujeres) de 26 nacionalidades distintas.  

 

En el marco del programa de San Juan de Dios de acogida a personas solicitantes y beneficiarias de asilo se cubren las necesidades básicas de las personas a las que acompañamos, y diseñamos con cada una de ellas un itinerario personalizado de integración e inserción laboral. Se les brinda asimismo apoyo psicológico, asesoramiento legal, enseñanza del idioma y acceso formación y orientación para el acceso al empleo.

Según afirmó Merlys Mosquera, coordinadora del Programa de Acogida de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios: “También consideramos importante destacar la contribución de la sociedad civil y, en concreto, de las organizaciones del tercer sector en la labor de procurar espacios y disponer capacidades para acompañar los procesos de acogida e integración de las personas refugiadas en España”. Para Mosquera, diversas organizaciones del tercer sector trabajan conjuntamente para promover la inclusión social de las personas desde un enfoque de derechos.

“Eso significa poner al servicio de las personas distintas herramientas, seguimiento especializado según necesidades específicas, un constante acompañamiento, y orientación para facilitar el acceso a los recursos locales. Una labor que también implica trabajar en red con las administraciones públicas en el ámbito local y estatal; y al mismo tiempo promover la participación social a través de acciones como el voluntariado, que permiten canalizar la solidaridad ciudadana. “Sin toda esta red de acogida sería mucho más difícil y complejo superar el trauma que supone la violencia para las personas refugiadas”, destaca Mosquera.

 

Día Mundial de las Personas Refugiadas

Con ocasión de esta efeméride, queremos resaltar la fortaleza de este colectivo, particularmente, en la situación de excepcionalidad vivida a lo largo del último año. Las personas refugiadas han huido de su país por la persecución sufrida con motivo de su origen racial o étnico, género, religión, opinión política, nacionalidad, orientación sexual, identidad de género o pertenencia a cualquier grupo social determinado. Se trata de un movimiento migratorio forzoso que emprenden con las heridas emocionales profundas que fueron infligidas en origen; además de enfrentarse a lo desconocido y numerosos retos en el nuevo país de acogida: nuevo idioma, costumbres distintas y a veces el estigma, entre otros.

Mientras tanto, deberán ir asimilando las numerosas pérdidas que supone haber dejado su hogar abruptamente en lo que se califica como duelo migratorio: hogar, familiares y allegados, costumbres, comidas, paisajes, estatus socio-económico, etc. En definitiva, se trata de personas que siguen luchando con su carga de sufrimiento, de pérdidas y de incertidumbre. No es difícil imaginar que los efectos de la COVID-19, el confinamiento y las restricciones a la movilidad han supuesto sin duda un fuerte desajuste emocional para la población refugiada, que sin embargo no ha dejado de avanzar para su integración. A esto hay que sumar los efectos del desempleo, que sufrió especialmente la población migrante en esta crisis. Según el análisis del Anuario CIDOB de la Inmigración 20202, la crisis económica derivada de la crisis sanitaria afectó especialmente en la población extranjera. Por ejemplo, en el segundo trimestre del año, el empleo extranjero retrocedió un 10%, el doble que en el caso de los españoles.

En las sesiones preparatorias del Foro Europeo de la Migración de 2021, la Unión Europea ha destacado que la contribución de la población migrante puede ser esencial en sectores fundamentales para la lucha contra la pandemia y la recuperación económica y sanitaria. Nuestra experiencia en el programa nos muestra que, a pesar de las dificultades añadidas que ha provocado el COVID-19, las personas refugiadas o solicitantes de asilo han seguido luchando para salir adelante.

“Si algo puede destacarse de este colectivo es su fortaleza —explicó Áurea Ferreres, técnica del Programa de acogida en la Fundación Juan Ciudad—. En nuestro programa, los equipos constatan todos los días la capacidad de decisión, superación, fortaleza para salir adelante y construir, de las personas que acompañamos. Y, sobre todo, el anhelo de canalizar su experiencia personal y vital para aportar su grano de arena a la sociedad de acogida. Esta entereza es la que deseamos visibilizar en este 20 de junio”.

 


Foto superior del Programa de Acogida Internacional de la OHSJD cedida por el Llar San Joan de Déu Manresa – Fundació Germà Tomàs Canet.

 


1. Ministerio del Interior. Avance de datos de protección internacional, aplicación del Reglamento de Dublín1 y reconocimiento del estatuto de apátrida. Recuperado el 20.02.2021 de http://www.interior.gob.es/documents/642012/13036726/Nota_avance_trimestral_datos_proteccion_internacional_2020_12_31.pdf/63075a16-2b2e-477e-8986-0c184bf7711c

2. Arango, J., Garcés, B., Mahía, R. y Moya, D. (2021) Inmigración en tiempo de Covid-19. Anuario CIDOB de la Inmigración 2020. Barcelona: CIDOB.

 

 
 
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